El abordaje sin progestágenos puede estar indicado para el tratamiento de los síntomas de la deficiencia de estrógenos en mujeres postmenopáusicas porque no se puede olvidar que actualmente, las mujeres representan el 50% de la población mundial, y más de la mitad de ellas ya ha transitado por la menopausia. Sin embargo, aún sigue existiendo la percepción de la mujer menopáusica como una mujer mayor, aunque la realidad es que es una mujer activa, de unos 50 años, que trabaja y tiene una vida social plena.
En este sentido, el descenso en la cantidad de estrógenos del organismo puede provocar diferentes síntomas, como los sofocos, insomnio, dolor articular, irritabilidad o alteraciones en el estado de ánimo, que repercuten en su calidad de vida, tanto a nivel personal, social o laboral.
La Dra. María Fasero, ginecóloga, coordinadora de la Unidad de Menopausia Saludable del Hospital de la Zarzuela de Madrid explica que cada mujer percibe los síntomas de distinta manera, pero también cada mujer puede tener unos síntomas diferentes a otra; es decir, hay mujeres que lo que más les altera su calidad de vida son los sofocos, mientras que otras no tienen sofocos, pero no pueden dormir; en resumen, cada mujer es única en esta etapa de la vida.
De hecho, el 60% de las mujeres peri y posmenopáusicas consultan al médico por síntomas generales. Y en España, se estima que el 85% de las mujeres con síntomas menopáusicos no reciben el tratamiento adecuado para reducirlos.
Las mujeres saben que hay síntomas en la menopausia, pero desconocen que hay tratamientos efectivos para ellos; o si los conocen, tienen miedo a tomarlos debido a los falsos mitos que existen. Si tuvieran información real y veraz muchas mujeres se beneficiarían de los tratamientos actuales, subraya la Dra. Fasero.
El tratamiento hormonal está indicado cuando los síntomas son moderados a intensos y pueden impactar negativamente al bienestar y a las expectativas en cuanto a salud.
Entre los beneficios de este tratamiento, destacan la reducción o eliminación de sofocos, la mejora de la calidad del sueño, el ánimo y la memoria, la reducción de los signos del síndrome genitourinario o la mejora de la sequedad vaginal. Además, disminuye el dolor articular, retrasa la progresión de osteoporosis, reduce la pérdida de masa muscular asociada a la edad y optimiza el uso de insulina, reduciendo el riesgo y la progresión de la diabetes tipo 2.3
Existen diferentes alternativas de THM para cada tipo de mujer según sus necesidades, incluyendo tratamientos sin progestágeno, por ejemplo.

















