El nuevo escenario metabólico convierte el control del peso en la menopausia en una auténtica cuestión de salud, más allá de la estética. El Dr. Fernando Nebrera, especialista en Medicina Interna, explica que el aumento de grasa visceral se asocia a inflamación crónica, resistencia a la insulina y mayor riesgo cardiovascular, marcando el inicio de patologías que pueden prevenirse si se actúa a tiempo. Especialmente durante la perimenopausia, existe una ventana de oportunidad única para intervenir de forma eficaz y evitar que estos cambios se consoliden.
Hoy sabemos que las estrategias basadas únicamente en “comer menos” ya no funcionan en esta etapa. El abordaje debe ser médico, personalizado y respetuoso con el contexto hormonal de la mujer, con el objetivo de regular el apetito, proteger la masa muscular, mejorar la respuesta metabólica y reducir la inflamación. Entender el control de peso en menopausia como un pilar de prevención cardiovascular y metabólica es clave para mejorar la calidad de vida presente y futura de la mujer.
Cambio en el metabolismo
Durante la menopausia se produce una caída progresiva del estradiol, una hormona clave para regular el gasto energético, la sensibilidad a la insulina y la distribución de la grasa. Esto conlleva una disminución de la masa muscular (menos gasto basal), una mayor resistencia a la insulina y una redistribución de la grasa hacia el abdomen. El resultado es que el cuerpo necesita menos calorías, quema peor la glucosa y almacena más grasa, incluso manteniendo los mismos hábitos.
La perimenopausia es una ventana de oro para intervenir antes de que los cambios metabólicos se consoliden. Intervenir a tiempo puede prevenir diabetes tipo 2, dislipemia y enfermedad cardiovascular, que se disparan tras la menopausia si no se actúa.
Agonistas GLP-1
Preguntado sobre si los agonistas GLP-1 pueden ser útiles en esta etapa, el doctor indica que pueden ayudar a atacar varios mecanismos alterados en menopausia ya que reducen el apetito, mejoran la sensibilidad a la insulina y disminuyen la grasa visceral, pero, recalca, siempre deben ser indicados con criterios médicos claros, valoración previa y seguimiento profesional.

















