La Dra. Zuramis Estrada es ginecóloga, fundadora y directora médica del Centro de Investigación Médica de Estética Ginecológica (CIMEG) Madrid y explica que, el síndrome genitourinario de la menopausia (SGM) es una condición crónica y progresiva que afecta a un alto porcentaje de mujeres tras el cese de la función ovárica. Se caracteriza por un conjunto de signos y síntomas derivados del déficit estrogénico que impactan directamente en la calidad de vida, la salud sexual y el bienestar urogenital.
Engloba alteraciones anatómicas y funcionales del tracto genital y urinario inferior. Entre sus manifestaciones más frecuentes se pueden destacar: sequedad vaginal, ardor o irritación, dispareunia, disminución de la lubricación, urgencia miccional e infecciones urinarias recurrentes.
A nivel tisular, el déficit de estrógenos produce: adelgazamiento del epitelio vaginal, disminución de colágeno y elastina, reducción de la vascularización y pérdida de elasticidad y capacidad de distensión.
Este conjunto de cambios genera una mucosa más frágil, menos hidratada y funcionalmente deteriorada.
Calor controlado en las capas profundas del tejido vaginal
La radiofrecuencia actúa como una herramienta regenerativa al inducir calor controlado en las capas profundas del tejido vaginal, desencadenando una respuesta biológica reparadora.
El elemento clave es la conversión de energía electromagnética en energía térmica, lo que produce un aumento de temperatura en el tejido (habitualmente entre 40–45°C). Este rango térmico es suficiente para activar procesos celulares sin causar daño estructural.
Sus efectos en el SGM incluyen: estimulación de fibroblastos con incremento de la síntesis de colágeno tipo I y III, reorganización de fibras colágenas existentes y mejora de la firmeza tisular, aumento de la angiogénesis para un mayor aporte sanguíneo, mejora la hidratación de la mucosa por lo que ayuda en la restauración del trofismo vaginal e incremento de la elasticidad y reducción de la sintomatología.
Relación entre energía térmica y producción de colágeno
El mecanismo de acción de la radiofrecuencia se basa en un principio fundamental: la estimulación térmica controlada del tejido conectivo. Cuando el tejido alcanza temperaturas terapéuticas se produce una desnaturalización parcial del colágeno existente. Esto genera una contracción inmediata de las fibras, responsable del efecto tensor inicial y se activa una respuesta biológica de reparación (cascada inflamatoria controlada).
Los fibroblastos incrementan su actividad, dando lugar a neocolagénesis y neoelastogénesis en semanas posteriores. Este proceso explica por qué los resultados no solo son inmediatos, sino que mejoran con el tiempo.
Procedimiento y protocolo
El tratamiento con radiofrecuencia vaginal es un procedimiento ambulatorio, bien tolerado y sin necesidad de anestesia o solo con anestesia local en crema, en algunas ocasiones, cuando la aplicamos con piezas de mano con microagujas.
Entre 3 y 4 sesiones iniciales que estarán espaciadas cada 3–4 semanas con sesiones de mantenimiento cada 6 o 12 meses, según evolución clínica. La duración de cada sesión suele oscilar entre 15 y 30 minutos.
Se pueden combinar las sesiones con otras terapias regenerativas locales como PRP, PRF o exosomas.
Consejos y cuidados postratamiento.
Una de las ventajas principales de esta tecnología médica es la ausencia de tiempo de inactividad significativo para la paciente. No obstante, y según mi opinión, recomiendo algunas medidas para optimizar resultados como evitar las relaciones sexuales durante al menos 72 horas; no utilizar tampones ni copas menstruales en ese periodo; evitar baños calientes, saunas o ejercicio intenso las primeras 24 o 48 horas; mantener una correcta hidratación local; seguir las indicaciones específicas del profesional médico.

















