Un reciente artículo de revisión de Rebecca C. Thurston et Al. (2025), publicado en Nature Reviews Psychology, insiste en la importancia de que la menopausia deje de entenderse como un mero cambio biológico y señala que se trata de un proceso que comprende aspectos biológicos, psicológicos y sociales por los que atraviesa la mitad de la población mundial y que exige, por tanto, un papel mucho más activo de la psicología clínica y de la salud.
Una etapa universal muy mal comprendida.
Aunque puede producirse con antelación, en lo que se identifica como menopausia temprana o precoz, la menopausia llega, en promedio, entorno a los 50 años, y las señales del inicio de este proceso pueden comenzar, incluso, años antes, en lo que se conoce como la perimenopausia. En esta fase, los ciclos menstruales se pueden volver irregulares, los niveles de estrógeno van disminuyendo y los niveles de hormona folículoestimulante (FSH) comienzan a aumentar. Se entiende que, tras 12 meses de amenorrea -es decir, de pérdida de menstruación continuada- se entra, finalmente, en la posmenopausia.
Según recuerdan las autoras del estudio, esta concepción y marco biológicos son los más extendidos, pero constituyen, sin embargo, una visión reduccionista, ya que este enfoque no explica “por sí solo la experiencia completa”. Los síntomas que pueden aparecer afectan no sólo al cuerpo, sino, también, a los aspectos psicológicos y emocionales y a la vida social de las mujeres, que pueden experimentar desde sofocos -a veces muy extremos- hasta alteraciones del sueño, pasando por cambios relacionados con la memoria, la función sexual y la estabilidad emocional.
Sintomatología con impacto en la salud mental.
El artículo de Thurstone, quien ha señalado en diferentes medios que los síntomas vinculados con la menopausia aparecen en 8 de cada 10 mujeres, ofrece datos muy claros sobre la prevalencia global de síntomas en la menopausia:
- Síntomas vasomotores (sofocos, sudoraciones nocturnas): hasta el 75% de las mujeres experimenta algún tipo de síntoma vasomotor.
- Alteraciones del sueño: entre el 40% y el 60% de las mujeres refiere alteraciones del sueño, como despertares nocturnos e insomnio.
- Síntomas depresivos: entre el 45% y el 68% de las mujeres refiere síntomas asociados con la depresión.
- Síntomas cognitivos (“niebla mental”, problemas de memoria, dificultades de atención y concentración): entre el 44% y el 62% de las mujeres experimenta problemas de este tipo.
- Cambios sexuales (deseo, dolor, lubricación): en torno al 48% señala experimentar diferentes problemas relacionados con su vida sexual.
- En otras palabras, prácticamente todas las mujeres experimentarán algún síntoma clínicamente relevante durante la transición menopáusica y las consecuencias pueden impactar y reflejarse en su vida diaria: pérdida de productividad, problemas en las relaciones, mayor uso de servicios sanitarios y, sobre todo, y frente a todo, un malestar psicológico que pocas veces es compartido con otras personas y que puede suponer un gran sufrimiento.
Ver artículo completo en el boletín electrónico del Consejo General de la Psicología de España: https://www.infocop.es/menopausia-proceso-psicologico/

















