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Lactobacillus y zona íntima

Lactobacillus

Debido al calor y al exceso de humedad, en algunas ocasiones después del verano, se ha producido un descenso en el número de lactobacillus que tenemos y puede disminuir el pH vaginal, por lo que pueden aparecer síntomas como escozor, picor o alteraciones en el flujo, afirma la Dra. Belén Gómez, ginecóloga del Hospital Infanta Leonor.

Por eso, hay 3 aspectos que hay tener en cuenta:

– Mantener la zona íntima seca siempre.

– Mantener una alimentación variada, tomando yogures y alimentos con “bacterias buenas”. En algunas ocasiones, el ginecólogo podría recomendar un suplemento de lactobacillus por vía oral para reponerlo si fuese necesario.

– Llevar a cabo una higiene íntima correcta, tanto en casa como fuera de ella. Producto que protejan la zona genital para evitar cualquier agresión a la flora vaginal y a los lactobacillus que la componen, a diferencia de un gel de baño normal, que es más agresivo.

Microorganismos vaginales buenos

La vagina porta una serie de microorganismos, entre ellos los lactobacillus, unas bacterias que emplean el glucógeno de los tejidos de la mucosa vaginal y lo metabolizan en ácido láctico. Este ácido láctico es el que hace que disminuya el pH vaginal, ayudando a mantener un ambiente ácido que impide el crecimiento de la mayoría de los patógenos. De esta forma, el ácido láctico ayuda a crear un ambiente hostil en la vagina para el desarrollo de posibles hongos y bacterias, evitando así el riesgo de contraer infecciones y/o sufrir sequedad, irritación y picor, explica la Dra. Gómez, colaboradora habitual de la empresa Chilly.