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Vaginismo y su impacto emocional

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Se estima que el vaginismo afecta alrededor del 5 al 17% de las mujeres. Sin embargo, el silencio que aún rodea esta condición contribuye a su infradiagnóstico y a la falta de visibilidad en el ámbito de la salud sexual femenina. El vaginismo se caracteriza por la contracción involuntaria y persistente de los músculos que rodean la vagina, lo que impide o dificulta la penetración. “Este trastorno puede ser consecuencia de factores psicológicos, como miedo al dolor, ansiedad o traumas previos, así como también de factores físicos como infecciones, menopausia o cirugías, y sus síntomas incluyen dolor, ardor, ansiedad y evitación del contacto sexual”, explica la Dra. Yolanda Fernández Perea, ginecóloga de Ginemed Sevilla.

Es importante subrayar que el vaginismo no se origina por un defecto físico o anatómico. A diferencia de lo que comúnmente se cree, no está relacionado con tener una vagina «estrecha» o de menor tamaño. De hecho, según recuerda la doctoradiversos estudios han demostrado que las mujeres que padecen vaginismo presentan la misma anatomía vaginal que aquellas que no experimentan esta disfunción. El origen del vaginismo suele estar vinculado a factores psicológicos, emocionales o relacionales, por lo que su abordaje debe centrarse en un enfoque integral que contemple estos aspectos”.

“Existen diversos tratamientos multidisciplinares para abordar el vaginismo”, apunta la ginecóloga. Quien advierte que “la terapia psicológica o sexológica representa una herramienta clave para identificar y tratar los factores emocionales y cognitivos subyacentes”. Esta intervención, combinada con técnicas de relajación progresiva, ejercicios de desensibilización gradual como el uso de dilatadores vaginales, y la fisioterapia del suelo pélvico, permite trabajar de forma integral la recuperación del control corporal y la reducción del cierre vaginal. Asimismo, en los casos en que el vaginismo interfiere con la posibilidad de concebir de manera natural, las técnicas de reproducción asistida ofrecen una alternativa viable para aquellas mujeres que desean ser madres, brindándoles la oportunidad de cumplir su deseo de maternidad a pesar de las dificultades asociadas al trastorno.