Cuando se habla de psicología y sexología junto con otras especialidades médicas, el trabajo en equipo es esencial y es así como lo he hecho a lo largo de mi trayectoria profesional, indica la Dra. Rosario Castaño, psicóloga clínica, psicoterapeuta y sexóloga. En el primer contacto con la paciente, a la vez que se hace su historia clínica se puede evaluar su situación psicológica.
A veces, se cree erróneamente que “un problema mientras no se habla no existe” porque el ser humano tiende a defenderse, pero necesita hablar y compartir lo que le aqueja. En otras ocasiones, la paciente viene a su consulta de ginecología y el profesional confirma que todo está bien a nivel físico, pero se aconseja la derivación a la Unidad de Psicología Clínica para saber porqué unos determinados síntomas continúan causando molestias y es, en estos momentos, cuando se verbaliza, se comparte y se puede poner solución.
Sexo como obsesión o como parte de la vida
Indudablemente el sexo es una parte de la vida, pero estamos en un momento en que el imaginario colectivo pesa mucho y en el sexo las expectativas y la fantasía son muy importantes. El entorno social influye enormemente a la hora de vivir la propia sexualidad, prima la idealización en que todo se tiene que sentir intensamente, idea que lleva a buscar el “supersexo” con una enorme vehemencia. En sexología se ha notado mucha diferencia en la demanda que tenían las mujeres de los años 80 que, muchas, no habían tenido un orgasmo en su vida porque la educación recibida y sus expectativas eran otras, añadiendo, además, que no se expresaban espontáneamente.
Hoy tenemos mujeres que con más de 50 y casi 70 años tienen una nueva pareja y su mente está dispuesta a tener un orgasmo, porque este momento no es sólo una respuesta física, es una decisión emocional en el que la mujer es dueña de su placer y quiere sentirlo, pero su cuerpo no responde porque sufren atrofia vaginal y es aquí donde el papel de la ginecología regenerativa es definitivo, no es una frivolidad porque mejora su calidad de vida.
Vivir la menopausia plenamente y sentir miedo a envejecer
Según mi experiencia, las mujeres somos más conscientes y coherentes de nuestra edad y estamos más felices de tenerla. Ahora mismo, en nuestra sociedad, todo lo visual tiene un enorme interés y el mayor ejemplo son las redes sociales, pero creo que los problemas que se pueden derivar de ello los sufre más la gente joven. Las generaciones alrededor de los 50 años tenemos una educación que, al no ser tan digital, es más cercana y quizá más realista consigo misma. Otra cuestión es que nos guste estar y sentirnos bien y queramos cuidarnos.
Inteligencia artificial
Cuando hablamos de inteligencia artificial todos nos tendríamos que hacer una pregunta: ¿para qué la necesito? Seguro que la utilizaremos y nos podrá ser útil, pero de momento la mayoría de las personas no sabemos para qué. Es algo parecido a lo que nos ocurrió con las redes sociales, el tiempo y la experiencia nos irán derivando en un uso adecuado.

















