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Uso de fitoterapia en la menopausia

Mª Luz García Toro, representante del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO), indica que: “cada año, 270.000 mujeres de entre 40 y 65 años en España llegan a la menopausia de forma natural y esta cifra cada vez va en aumento. Los sofocos, acompañados o no de sudoración, son la manifestación más frecuente y uno de los principales motivos por los que la mujer menopáusica acude a la consulta del ginecólogo. Además, la piel es un órgano que se ve seriamente afectado, variando su textura y elasticidad. La falta de hormonas femeninas provoca distintas alteraciones: desciende la secreción sebácea, la piel se deshidrata y se arruga. También la sequedad vaginal es motivo de consulta al médico. Y, por último, el insomnio y el aumento de la emotividad completan el cuadro de síntomas.

Antes el médico sólo disponía de la terapia hormonal (THS) pero hoy, existen otras opciones con resultados satisfactorios y con márgenes muy amplios de seguridad. La fitoterapia ocupa un lugar preferente entre estas opciones y sabemos que un 35% de las mujeres ha tomado algún tratamiento natural para aliviar sus sofocos durante la menopausia.

Isoflavonas de soja

Las isoflavonas son un grupo de sustancias vegetales presentes en las leguminosas, fundamentalmente en los granos de la soja, una legumbre consumida tradicionalmente en China, Japón y otros países orientales. Las isoflavonas químicamente son polifenoles, un grupo de más de 6.000 sustancias distintas muy difundidas entre todos los productos de origen vegetal. Dan color a muchos alimentos y entre sus actividades podemos destacar su efecto antioxidante.

Además, algunos de estos polifenoles tienen capacidad fitoestrogénica, es decir, pueden comportarse de forma relativamente parecida a los estrógenos femeninos, pero sin ser hormonas, y con efectos más leves. Por eso actúan como tales sobre el organismo proporcionando beneficios, especialmente a la mujer en la menopausia, contrarrestando la bajada natural de estrógenos que sufre su cuerpo y disminuyendo todos los síntomas que la acompañan.

La reducción de los sofocos es el síntoma más estudiado, no obstante, también se ha demostrado su efecto positivo para aliviar el insomnio y reducir la osteoporosis a largo plazo.

Otras acciones potenciales para la salud de las isoflavonas y en fase de estudio son:

– Reducen el riesgo de enfermedades del corazón, ya que las isoflavonas inhiben el crecimiento de las células que forman la placa que obstruye la arteria.

– Protegen contra los problemas de la próstata, ya que actúan en el equilibrio hormonal masculino.

– Acción antitumoral y anticancerígena actualmente en fase de estudio.

Salvia

La salvia, después de la soja, es una de las plantas medicinales más utilizada para aliviar los síntomas de la menopausia, relacionado con su alto contenido en fitoestrógenos.

La salvia fue elevada al rango de planta sagrada en la Grecia y la Roma antiguas. Su nombre proviene del latín «salvare» (salvar), y se ha considerado como un remedio natural con múltiples propiedades. Su recolección se efectuaba bajo un ritual sagrado con el fin de conservar todas sus cualidades y su prestigio ha continuado a lo largo de los siglos. La hoja de salvia es rica en flavonoides y en un aceite esencial que le confiere una aromática fragancia.

Gracias a la presencia de fitoestrógenos, mejora la sintomatología de la menstruación (en caso de reglas irregulares, poco abundantes o dolorosas), y atenúa sensiblemente los trastornos de la menopausia, especialmente los sofocos. El aceite esencial actúa sobre las glándulas sudoríparas y disminuye la transpiración excesiva que se produce especialmente durante la menopausia.

Cimicífuga racemosa, trébol rojo, extracto de polen, etc…

Otras plantas medicinales que se van incorporando al vademécum de la menopausia son:

  • La raíz de la Cimicífuga racemosa. Si bien fue considerada como fuente de fitoestrógenos durante mucho tiempo, hoy se sabe que no actúa como otras plantas (soja o salvia) reproduciendo la acción de las hormonas (estrógenos). De acuerdo con los datos de que se dispone, este efecto positivo sobre los sofocos se explica por actuar sobre distintos sistemas de neurotransmisión, en concreto regulando la acción de la dopamina, serotonina, adrenalina, etc…mensajeros químicos de acción fundamental en el organismo. Su efecto más marcado es la reducción de sofocos.
  • El Trébol rojo (Trifolium pratense) es otra planta ampliamente estudiada por su efecto estrogénico débil y por tanto positivo para contrarrestar la bajada de estrógenos en la menopausia.
  • El extracto citoplasmático de polen está tomando protagonismo en los últimos años por tener un efecto positivo sin presentar un mecanismo hormonal, sino que su efecto está relacionado con la serotonina.

Todas estas plantas medicinales pueden encontrarse en distintos canales y puntos de venta. Pero no olvidemos que en su composición existen principios activos que son los responsables de su acción directa en el organismo y en nuestra salud. Debemos utilizar preparados farmacéuticos que aporten las dosis adecuadas y con una pauta de tratamiento adecuada. Además, conviene recordar la importancia también de informar al médico si estamos siguiendo algún tratamiento de plantas medicinales. Aunque su margen de seguridad es mayor que los medicamentos de síntesis, deben ser tenidas en cuenta ante cualquier otro tratamiento.