Para las mujeres que atraviesan la transición menopáusica, algunos de estos cambios pueden tener un impacto mayor. Con la llegada de septiembre y la vuelta a la rutina, recuperar unos hábitos regulares puede convertirse, por tanto, en mucho más que una mera cuestión de organización: puede ser una oportunidad para volver a poner el foco en la salud.
Se intensifican los síntomas
“La menopausia no debería entenderse como el final de una etapa, sino como una transición en la que merece la pena prestar más atención a la salud. Durante este periodo, la disminución de estrógenos puede producir cambios en la termorregulación, el sueño, el estado de ánimo, la composición corporal y la distribución de la grasa, además de favorecer cambios metabólicos y cardiovasculares” explica la Dra. Mariana Sada, Médico Asistencial de Clínica Neleva.
Pero el verano puede hacer que algunos de estos cambios se hagan más evidentes: “el calor puede intensificar los sofocos y dificultar el descanso; el alcohol puede desencadenarlos y empeorar el sueño, y una alimentación inadecuada puede favorecer el aumento de grasa visceral y la pérdida de masa muscular”, continúa la Dra.
Por eso, la vuelta de las vacaciones puede ser un buen momento para revisar aquellos hábitos que durante el verano se han podido modificar: horarios de sueño y comidas, consumo de alcohol, alimentación, actividad física e hidratación.
La masa muscular y el metabolismo, dos grandes protagonistas de la menopausia
“Durante la transición menopáusica se acelera pérdida de fuerza y masa muscular y cambia la distribución de la grasa corporal, mientras que también pueden empeorar algunos parámetros metabólicos y aumentar el riesgo cardiovascular. Por eso, la prevención no debería comenzar cuando llega la menopausia. Idealmente debemos construir ese ‘capital de salud’ desde mucho antes, especialmente a partir de los 30-40 años”, explica la Dra. Sada.
Para ello, existen algunos puntos clave sobre los que podemos actuar desde edades más tempranas. “El entrenamiento de fuerza, el ejercicio cardiovascular, una ingesta suficiente de proteína, el sueño y el control de factores de riesgo como la tensión arterial, el colesterol y la glucosa son algunos de los pilares fundamentales para cuidar la salud durante esta etapa. Cuanto antes empecemos, mejor”, añade la especialista.
Un punto de inflexión es la salud cardiovascular
La transición menopáusica también supone un momento relevante para la salud cardiovascular. La caída de los estrógenos también supone la pérdida progresiva de parte de su efecto protector sobre el sistema cardiovascular.
“Con la caída de estrógenos que se produce en la menopausia, esa protección natural desaparece y en pocos años el riesgo cardiovascular de las mujeres puede equipararse al de los hombres”, explica la doctora.
En esta etapa pueden aparecer cambios como un aumento del colesterol LDL, mayor acumulación de grasa abdominal, resistencia a la insulina o elevación de la tensión arterial. Por ello, la menopausia representa también una oportunidad para reforzar la prevención cardiovascular y revisar periódicamente los principales factores de riesgo, incluso cuando no existen síntomas.
La vuelta a la rutina también puede ser un buen momento para revisar la salud
Más allá de los síntomas visibles, esta etapa también permite conocer cómo está evolucionando la salud a nivel metabólico, cardiovascular y hormonal. “No existe un único análisis que permita valorar la salud durante la menopausia. Lo importante es establecer una línea basal y seguir la evolución en el tiempo”, explica la Dra. Sada.
Esta valoración debe adaptarse a las necesidades y características de cada mujer. “Entre los parámetros que deberían revisarse se encuentran la presión arterial, el peso y la composición corporal, el perímetro de cintura, el perfil lipídico —incluyendo LDL, ApoB y Lp(a)—, la glucosa y HbA1c, la función renal y hepática, así como el estado del hierro y la vitamina D. Las hormonas sexuales, además, no deben interpretarse de forma aislada: la historia clínica y los síntomas son fundamentales para individualizar la valoración”, asegura la Dra. Mariana Sada.
















