El dolor ginecológico forma parte de la experiencia vital de un gran número de mujeres, así lo revela una encuesta reciente elaborada por la empresa INTIMINA. En ella, el 65% de las mujeres afirmaron que durante el último año han experimentado dolor físico significativo en relación con su salud ginecológica, siendo este dolor con frecuencia para un 23% de ellas. Esto es algo que para muchas es muy limitante, hasta un 45% de mujeres han admitido que han dejado de realizar actividades de ocio, trabajo o deporte por los síntomas físicos de su salud íntima, y para un 70% de mujeres esto les afecta o les ha afectado psicológicamente en algún momento.
Para la Dra. Mercedes Herrero, ginecóloga, sexóloga y colaboradora de la marca, “muchos de los problemas ginecológicos están invisibilizados. Se normaliza el dolor, tanto con la regla como en otros momentos del ciclo, como la ovulación. Es un parámetro difícil de medir.” Por ejemplo, 7 de cada 10 encuestadas (73%) admitieron haber recibido mensajes como “es estrés”, “es ansiedad” o “es normal” al hablar de su propio dolor íntimo, y un 24% reveló que, pese a tener dolor, nunca ha llegado a obtener un diagnóstico, siendo esta la respuesta más repetida en cuanto al tiempo de diagnóstico. Sobre esto último, la Dra. Herrero hace referencia a la endometriosis, destacando que “tarda años en diagnosticarse. En España se estima que de media entre siete y diez años. Por eso, educar a las mujeres sobre qué es lo normal en cuanto a su dolor ginecológico puede ser clave para que pidan ayuda.”
La normalización del dolor
El estudio también evidencia una dimensión cultural profundamente arraigada: la obligación de resistir. Un 77% de las mujeres se siente obligada a aguantar más el dolor. Algunas de las razones más frecuentes por las que sienten esto son la normalización del dolor menstrual, la falta de formación sobre salud femenina y estereotipos sobre que las mujeres exageran. Esta cultura del aguante convierte el dolor en algo que debe soportarse en silencio. De hecho, más de la mitad de las mujeres afirmó no manifestar su dolor o incomodidad de forma habitual o muy habitual por vergüenza en el entorno personal o profesional.

















