Aunque puedan parecer independientes, el microbioma intestinal y el vaginal están estrechamente conectados a través de múltiples mecanismos biológicos.
El microbioma intestinal, compuesto por más de 100 billones de microbios, desempeña funciones esenciales en la digestión, el metabolismo, el sistema inmunitario y la regulación del estado de ánimo, explica la Dra. Mercedes Herrero, ginecóloga.
Para tener un microbioma intestinal saludable, es fundamental que predominen las bacterias beneficiosas frente a las dañinas. Su alteración puede causar disbiosis, un desequilibrio relacionado con enfermedades inflamatorias intestinales y trastornos metabólicos que puede afectar también a la salud vaginal.
Por su parte, indica la especialista colaboradora de la empresa Intimina, un microbioma vaginal saludable está compuesto predominantemente por especies de Lactobacillus, unas bacterias que producen ácido láctico y mantienen un ambiente ácido (pH 3.5–4.5) que protege contra infecciones, como la vaginosis bacteriana (VB), las infecciones por hongos y las infecciones de transmisión sexual (ITS).
Factores como cambios hormonales, el uso de antibióticos, el estrés o una alimentación inadecuada pueden propiciar el crecimiento de bacterias dañinas y hongos, aumentando el riesgo de molestias e infecciones vaginales.
¿Cómo se relacionan el microbioma intestinal y el vaginal?
Se ha demostrado que un microbioma intestinal desequilibrado puede afectar a la salud vaginal debido a que las bacterias patógenas del intestino pueden desplazarse hasta la microbiota vaginal, aumentando el riesgo de infecciones.
Además, el intestino juega un papel fundamental en la regulación del sistema inmunológico. Si se produce una disbiosis intestinal, el sistema inmunitario puede debilitarse y, en consecuencia, la vagina se vuelve más vulnerable a infecciones e inflamación. La disbiosis también puede alterar los niveles de estrógenos, aumentando el riesgo de vaginosis bacteriana e infecciones urinarias.
La alimentación es otro factor determinante en la salud de ambos microbiomas. Una dieta rica en fibra, prebióticos y probióticos favorece un intestino saludable, lo que, a su vez, beneficia el equilibrio del microbioma vaginal.

















