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El exceso de alcohol afecta el ciclo menstrual

Alcohol

Celebrar las fiestas con alcohol está tan asentado en la sociedad que muchas mujeres desconocen cómo puede perjudicar al organismo. La sexóloga Irene Aterido explica como puede perjudicar el exceso de alcohol al ciclo menstrual.

Muchos estudios han revelado que el consumo de alcohol produce mayores niveles de estrógenos y testosterona, y menos de progesterona. Por lo tanto, hay mayor probabilidad de que el ciclo menstrual sea irregular o de que se produzca un ciclo anovulatorio (sin ovulación), llegando incluso a la infertilidad. Además, a largo plazo, unos niveles elevados de estrógenos pueden aumentar las probabilidades de padecer cáncer de mama.

La hormona del estrés o cortisol también puede verse afectada por el alcohol. Cuando se da en menor concentración, puede conducir a un mejor estado de alerta pero, cuando se libera de forma habitual, conduce al entumecimiento y el sistema inmunológico puede volverse disfuncional. Además, el consumo crónico de alcohol puede provocar mayores niveles de inflamación, menor densidad de los huesos (osteoporosis) y resistencia a la insulina.

Un consumo elevado

Al consumir grandes cantidades de alcohol de manera constante, afirma la experta, colaboradora de la empresa Intimina, el cuerpo sufre determinados cambios que tienen efectos negativos, tanto a corto como a largo plazo.

A corto plazo:

– Cambios en el ciclo menstrual: como hemos mencionado anteriormente, beber puede producir cambios en tu ciclo menstrual, como que este se retrase. También puede llegar a provocar cólicos, porque el alcohol formaría prostaglandinas, que hacen que los músculos del útero se contraigan. Si se está intentando tener un hijo, es posible que tengas problemas para concebir debido al desequilibrio hormonal.

– Cambios en tu vida sexual: el alcohol disminuye el flujo sanguíneo vaginal, lo que puede retrasar el orgasmo y reducir la intensidad del placer sexual. Además, inhibe las respuestas del sistema nervioso y no permite el orgasmo. Por otro lado, aunque se crea que desinhibe, puede llevar a tomar malas decisiones.

Problemas para dormir: el alcohol es un sedante que ayuda a dormir rápidamente, pero altera el ciclo del sueño: las fases REM tienden a acortarse. La privación de sueño REM puede provocar cambios de humor, ansiedad, irritabilidad y alucinaciones en los casos graves.

A largo plazo:

Daño hepático: pueden llegar a formarse pequeñas lesiones y depósitos de tejido graso en el hígado, llegando en última instancia a provocar cirrosis.

Problemas en la inmunidad: el consumo de alcohol puede producir inmunosupresión, lo que significa que se pueden tener problemas para combatir enfermedades.

Colesterol: puede aumentar la formación de colesterol LDL, conocido como colesterol malo. Este tipo de colesterol puede formar placas en los vasos sanguíneos, interrumpiendo el flujo de sangre que va al cerebro y al corazón.

Problemas en los huesos: el abuso de alcohol a largo plazo puede provocar osteoporosis.