El cortisol, conocido como la hormona del estrés, tiene como función principal preparar al cuerpo para la acción en situaciones de emergencia y regular procesos metabólicos diarios pero, cuando el estrés deja de ser un estímulo puntual, y se cronifica, es cuando el organismo entra en un estado de alerta prolongado. Este escenario altera los delicados mecanismos hormonales que regulan el ciclo menstrual, más concretamente, empieza a interferir en la liberación de la GnRH (hormona liberadora de gonadotropinas) que actúa como un interruptor maestro activando otras hormonas clave como la LH (hormona luteinizante) y la FSH (hormona foliculoestimulante), responsables de la maduración de los folículos y de la liberación del óvulo.
Como explica la Dra. Mercedes Herrero, ginecóloga, “cuando el cuerpo percibe que se encuentra bajo presión continua, pone en marcha mecanismos destinados a conservar recursos y a afrontar esa situación. Al no considerar la reproducción como una función esencial para la supervivencia inmediata, la ovulación queda en un segundo plano”.
Principales consecuencias del cortisol elevado
Los efectos pueden verse de tres maneras diferentes:
- Anovulación: la ausencia de ovulación. “Cuando se altera el ritmo de secreción de GnRh, la producción de LH y FSH no es ordenada. Estas hormonas son las que le indican al ovario que tiene que reclutar los folículos para elegir el mejor de ellos y producir la ovulación. Todas las personas que menstrúan experimentarán algún episodio ocasional de anovulación, pero si ocurre de forma regular hay que valorar si se debe a algún tipo de desequilibrio hormonal”, menciona la ginecóloga colaboradora de la empresa Intimina.
- Ovulación retrasada: que puede dar lugar a ciclos más largos e impredecibles. Puede que se ovule en la fecha que se espera la regla.
- Amenorrea inducida por estrés: Cese completo de la menstruación porque las señales hormonales han quedado “en pausa”. Serían anovulaciones duraderas. En palabras de la ginecóloga, “la ausencia de menstruación puede provocar problemas a corto y largo plazo como dificultades para quedar embarazada, deterioro de la salud ósea, mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, depresión, ansiedad, caída del cabello o acné”.
Alteraciones provocadas por el estrés en la salud reproductiva
El cortisol alto no solo afecta al ciclo menstrual y la ovulación, sino que altera la respuesta sexual global. “Al modificar el equilibrio hormonal, la salud reproductiva también se ve influida. El deseo sexual puede disminuir, se puede reducir el flujo sanguíneo e incluso afectar a la lubricación vaginal, dificultando la excitación y el interés sexual”, describe la doctora.

















