El omega 3 es un nutriente clave que cumple funciones fundamentales en cada una de las fases de la vida de la mujer. Diferentes estudios destacan su importancia para el bienestar femenino, afirma el Dr. Joan Matas, ginecólogo integrativo, desde la regulación hormonal hasta el apoyo de funciones cruciales en el cerebro y el corazón, pero también interviene en la regulación de los factores pro-inflamatorios. Por ejemplo, durante la menstruación, ayuda a aliviar síntomas como los calambres, la irritabilidad y la fatiga.
En el embarazo, favorece el desarrollo del sistema nervioso del feto y reduce el riesgo de parto prematuro. Su acción también resulta especialmente beneficiosa en el posparto, particularmente durante la lactancia. En este periodo, una adecuada incorporación de DHA por parte de la madre influye directamente en el desarrollo cognitivo y visual del recién nacido. Los ácidos grasos de esta familia son componentes estructurales del cerebro y la retina, por lo que asegurar su presencia en la alimentación repercute positivamente tanto en la madre como en el bebé. Por último, en la menopausia, el omega 3 EPA ha demostrado tener beneficios en los trastornos de los estados de ánimo, que están relacionados con los niveles de inflamación, y apoyar la salud cardiovascular y ósea.
Dado que el organismo no puede producir estos lípidos por sí mismo, es imprescindible obtenerlos a través de la dieta o suplementos. Aunque pescados grasos como el salmón, las semillas de chía y lino, y las nueces son buenas fuentes de omega 3, a menudo no alcanzan la dosis diaria recomendada. Por ello, la suplementación es una opción eficaz, especialmente en momentos de alta demanda nutricional como la menstruación, la gestación, la lactancia o la menopausia.
Información facilitada por el laboratorio Marnys.

















