El Dr. Fernando Losa es ginecólogo, coordinador del Grupo de Productos Naturales de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) y experto en fitoterapia integrativa:
A lo largo de la historia, las mujeres han recurrido a las plantas medicinales para acompañar los cambios fisiológicos propios de cada etapa de la vida: desde la pubertad hasta la menopausia y vejez. Hoy, en pleno siglo XXI, la evidencia científica está empezando a avalar muchas de esas prácticas tradicionales, integrando la fitoterapia como un complemento terapéutico útil y seguro en contextos clínicos bien definidos.
Las plantas medicinales como herramienta terapéutica
La fitoterapia ofrece un gran valor en el abordaje holístico de la salud femenina. A lo largo de su vida, la mujer atraviesa etapas de particular sensibilidad hormonal y emocional, como la menarquia, el embarazo, el puerperio, la perimenopausia o la menopausia, donde ciertos productos naturales procedentes de plantas medicinales pueden modular la respuesta hormonal, mejorar el bienestar psicológico y contribuir al equilibrio homeostático. Se trata de un enfoque integrador que, bien planteado, puede convivir con la medicina convencional y disponer de una herramienta muy útil en el abordaje de muchas patologías femeninas.
Pero hay que tener en cuenta que el término “natural” no implica necesariamente “inocuo”. Muchas plantas contienen principios activos con efectos farmacológicos significativos, de hecho, muchos medicamentos proceden de plantas medicinales. Como cualquier agente terapéutico, su seguridad depende de la dosis, la duración del tratamiento, la vía de administración y, especialmente, del estado de salud de la paciente. Por ello, su uso debe realizarse bajo un control profesional, teniendo en cuenta posibles interacciones con fármacos y condiciones clínicas como el cáncer o las enfermedades autoinmunes.
No todo vale: calidad y eficacia
No todos los productos de origen vegetal garantizan calidad ni eficacia. La base de cualquier producto natural procedente de plantas es la calidad, que hará que tenga una eficacia y seguridad. Es esencial elegir extractos estandarizados, que especifiquen con claridad la concentración del principio activo, la parte de la planta utilizada y el tipo de extracto (seco, acuoso, alcohólico, glicerinado, etc.). Además, se debe comprobar que el laboratorio siga buenas prácticas de fabricación y, en lo posible, que cualquier producto este avalado por estudios clínicos. La dosis debe ajustarse a los niveles terapéuticos validados en ensayos clínicos, ya que muchas veces los productos comerciales contienen concentraciones insuficientes para ejercer un efecto significativo.
Principales indicaciones
Se dispone de una gran variedad de productos naturales con principios activos específicos para diversas situaciones:
- Para mejorar alteraciones del sueño e insomnio: Valeriana officinalis, Passiflora incarnata y Humulus lupulus (lupulo), con acción sedante a través del sistema GABAergico: ayudan a conciliar y mantener el sueño de manera fisiológica; Melissa officinalis (melisa): útil en casos de insomnio asociado a ansiedad con acción sedante suave y digestiva.
- Síntomas vasomotores (sofocos, sudoración nocturna): destacan la Cimicífuga racemosa (black cohosh) sin efecto estrogenico, se puede utilizar en cáncer de mama estrógeno dependiente; la Salvia officinalis; el Lupulo (Humulus lupulus): rico en 8-prenilnaringenina, un fitoestrógeno potente) y las isoflavonas de soja (Glycine max) y trebol rojo por su acción sobre los receptores estrogénicos beta.
- Trastornos del estado de ánimo, ansiedad e irritabilidad: Hypericum perforatum (hipérico): antidepresivo indicado en distimias leves y estados de ánimo bajo. Atención a interacciones. Griffonia simplicifolia: fuente natural de 5-HTP (precursor de serotonina), útil en ansiedad, insomnio y depresión leve. Crocus sativus (azafrán): potente acción antidepresiva y ansiolitica, con eficacia en el síndrome premenstrual. Rhodiola rosea: adaptógeno con efecto ansiolítico y antifatiga, mejora la tolerancia al estrés emocional y físico.
- Mejora del deseo sexual: la Maca andina (Lepidium meyenii), el Tribulus terrestris, el Panax ginseng, la Trigonella foenum-graecum (fenogreco) y la Turnera diffusa (damiana) se han utilizado tradicionalmente y con creciente aval científico para mejorar la libido, el deseo sexual y la energía vital, actuando sobre ejes hormonales y neurotransmisores implicados en la respuesta sexual femenina.
- Salud osteoarticular: artrosis, dolor crónico, inflamación: la Cúrcuma longa, el Harpagophytum procumbens (harpagofito) y la Boswellia serrata poseen efectos antiinflamatorios y condroprotectores que pueden ser útiles en mujeres con artrosis u otros trastornos articulares postmenopáusicos. Urtica dioica (ortiga) con acción remineralizante y antiinflamatoria suave. Empleo de colágeno hidrolizado o en forma de peptidos precursores de colágeno.
- Memoria y deterioro cognitivo: el Ginkgo biloba, gracias a su capacidad para mejorar la microcirculación cerebral y su efecto antioxidante, puede ser útil en el deterioro cognitivo leve asociado a la menopausia, Panax ginseng: adaptógeno con capacidad para mejorar la función cognitiva y la energía mental. Salvia lavandulifolia o Salvia officinalis: mejora la memoria con actividad colinérgica. Bacopa monnieri: planta ayurvédica utilizada para mejorar la memoria, la atención y la neuroplasticidad.
- Equilibrio hormonal general y síndrome premenstrual (SPM): Vitex agnus-castus (sauzgatillo): regula la fase lutea, efecto progesteronico, alivia mastodinia, irritabilidad y dismenorrea. Angelica sinensis (dong quai): equilibra el eje hormonal femenino.
Contraindicaciones
El uso de fitoterapia debe personalizarse especialmente en pacientes con antecedentes de cáncer hormono-dependiente (como mama o endometrio), ya que ciertos fitoestrógenos pueden tener un efecto proliferativo o interferir con tratamientos hormonales. También hay que evitar plantas inmunoestimulantes en enfermedades autoinmunes mal controladas, ya que podrían exacerbar la respuesta inmunitaria.
Se recomienda el conocimiento del tratamiento que recibe el paciente y valorar las posibles interacciones.
Otros productos naturales
Además, de las plantas medicinales, hay compuestos naturales con un papel relevante en la prevención y el bienestar femenino:
- Ácidos grasos Omega-3: con propiedades antiinflamatorias, neuroprotectoras y cardiovasculares, especialmente relevantes en la perimenopausia.
- Probióticos específicos para la salud vaginal y digestiva: como Lactobacillus crispatus, rhamnosus o reuteri, que restauran la microbiota vaginal y previenen infecciones de repetición.
- Polifenoles antioxidantes: como el hidroxitirosol del olivo y las punicalaginas de la granada, con actividad antiinflamatoria, antiaging y protectora frente al síndrome metabólico.
- Adaptógenos como la Ashwagandha o la Rhodiola rosea: que regulan la respuesta al estrés y pueden contribuir al equilibrio neuroendocrino.

















