La Dra. Victoria Martínez Morón es ginecóloga y expresidenta de SEGERF y explica cómo cambia el cuerpo de la mujer después del embarazo y en el puerperio:
Hoy las gestantes tienen un enfoque diferente sobre los cuidados durante el embarazo y después del parto que hace 10 años. Antes se preocupaban exclusivamente del bienestar fetal y de su desarrollo, ahora también están interesadas en prevenir las diferentes alteraciones estéticas evitables producidas por cambios de peso, hormonales, tisulares
o en el canal del parto y los genitales.
La distensión abdominal por el crecimiento fetal produce un estiramiento de la piel, a veces extremo, que puede desencadenar las temidas estrías (ocurren en el 50% de
las pacientes), la distensión muscular puede conducir a una diástasis de los músculos rectos anteriores (su aparición depende mucho de la ganancia de peso y del estado físico de la gestante previo al embarazo) y la hiperpigmentación de línea alba, y de la piel en general, por el aumento de la carga androgénica. Estos casos, con una hidratación oral y cutánea correcta y el control del peso se suelen prevenir, pero siempre debe estar orientado por un experto que optimice el tratamiento y su efectividad.
Las manchas de la piel, incluido el cloasma gravídico en las mejillas, frente y labio superior y los problemas capilares (sobre todo postparto), son otras de las consecuencias
de la progresión de la gestación. Ambas, se pueden prevenir en mayor medida con cosmética específica para las gestantes, sobre todo asesorando a la paciente sobre la protección solar correcta en tiempo y cantidad, con protectores físicos y químicos, dependiendo de la condición y tipo de piel de la paciente.
Las mamas, igualmente cambian de tamaño y de forma durante la gestación, ya que se están preparando para la lactancia y es fundamental su cuidado para evitar estrías,
grietas y ptosis mamaria postparto.
A nivel vascular venoso y arterial y a nivel linfático también se producen cambios, sobre todo referidos al éxtasis de los dos sistemas por compresión y por aumento de peso. En este caso, los masajes de drenaje y el control de la alimentación, utilizando alimentos eminentemente diuréticos, lo mejoraría.
Y por último, los cambios en el canal del parto preocupan muchísimo a las pacientes, ya que esto puede llevar a disfunciones e incluso problemas sexuales futuros. Cuanto
más largo sea el parto, mayor el periodo expulsivo y más número de pujos se realicen, más será la posibilidad de padecer patología de suelo pélvico, sobre todo si el parto tiene
que ser instrumentado (fórceps o ventosa). La presencia de un obstetra con conocimientos estéticos y funcionales para que dirija el parto y realice una reconstrucción anatómica correcta es fundamental.
Si a la paciente ha habido que practicarle una episiotomía y si ésta es más complicada de lo normal, los cuidados deben priorizarse hacia esta área, cosa que no ocurre con mucha frecuencia, ya que la nueva mamá está ocupada en los cuidados del recién nacido.
Es labor de los profesionales que cuidan de las pacientes durante la gestación y durante el puerperio que prioricen estas atenciones. Debemos asesorarlas igualmente en cuanto a nutrición y ejercicio, los cosméticos y la tecnología que pueden utilizar en su estado, para minimizar las consecuencias de la agresión que supone el embarazo y el parto para su cuerpo.

















