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Microbiota vaginal y productos menstruales

microbiota vaginal

El 95% de los ginecólogos y ginecólogas de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomiendan el uso de tampones que cuiden la microbiota vaginal.

Este es uno de los datos concluyentes que se pudieron extraes de la encuesta que a finales de 2025 se realizó a los cerca de 9.000 asociados a la SEGO. El trabajo recoge que El 30% de los profesionales de ginecología han encontrado restos de fibras en la vagina de usuarias de tampones, en sus exploraciones habituales.

El 83% de los miembros de la SEGO considera que la presencia reiterada de fibras en el área vaginal podría alterar el equilibrio de la microbiota y el mismo porcentaje recomendaría tampones con velo de seguridad que evite el desprendimiento de fibras en dicha zona.

El 95% de los ginecólogos y ginecólogas de la SEGO recomiendan el uso de tampones que cuiden la microbiota vaginal.

De todos estos datos se puede extraer que existe un cambio de paradigma en la valoración de los productos menstruales, que son clave para la salud vaginal y el equilibrio de la microbiota de esa área: consideran que han pasado de ser solamente dispositivos de absorción para integrarse en un concepto más amplio de salud vaginal.

Protección frente a infecciones

La Dra. Raquel Tulleuda, ginecóloga, explica que, la microbiota vaginal y vulvovaginal está formada por millones de microorganismos que conviven en equilibrio y su función principal es proteger el entorno íntimo frente a infecciones, así como mantener la estabilidad del ecosistema vaginal. Para conservar este equilibrio, es clave que el pH vaginal se mantenga en un rango ácido, entre 3,8 y 4,5, dado que, si el pH aumenta, la protección natural de la zona disminuye y se vuelve más vulnerable a desequilibrios y pierde su capacidad de autorregularse.

A este estado de inestabilidad y desequilibrio del ecosistema vaginal se le denomina disbiosis y se asocia con enfermedades como candidiasis, vaginosis bacteriana, ITS (infecciones de transmisión sexual), reducción de la fertilidad y riesgo de parto prematuro, afirmó la especialista, embajadora de la marca Cottonlock.

Los productos menstruales más que dispositivos de absorción

Una mujer utiliza cerca de 11.000 productos menstruales en su vida, lo que supone una exposición acumulada en una zona cuya mucosa es altamente permeable.

La realidad, afirma la doctora, es que el 20% de las consultas ginecológicas están relacionadas con episodios de irritación, picores y alergias causados por depilaciones, uso de tejidos sintéticos o productos convencionales.

El ecosistema vaginal de la mujer es frágil y delicado. Por ello, cualquier producto que se utiliza en el área vaginal o vulvovaginal puede provocar impactos como:

Oclusión: los plásticos derivados del petróleo retienen humedad y calor, que puede provocar la aparición de patógenos.

Deshidratación agresiva: los geles súper-absorbentes (SAP), además de sangre, absorben el sustrato vital donde viven los lactobacilos, responsables de preservar las condiciones naturales de la vagina.

Carga química: la presencia de disruptores endocrinos (ftalatos, parabenos) en productos con materiales sintéticos se asocia a patologías como la endometriosis o miomas.