El Dr. Jorge Gaviria es ginecólogo y médico estético con posgrado en Medicina Láser, actualmente es el especialista en esta materia en la Clínica Juvan MD en Houston (EE UU).
La aparatología laser y otras técnicas lumínicas han significado una enorme revolución para la medicina regenerativa, ya que se basa en buscar los mecanismos que restauren el tejido dañado dentro del proceso inflamatorio que origina la “lesión” y que el médico causa de una manara controlada.
Se utiliza esa luz intencionadamente para aumentar la temperatura del tejido con un consiguiente daño térmico controlado que, a su vez, genera un proceso inflamatorio de reparación y regeneración. Todo ello proporciona un aumento de la vascularización, factores de crecimiento y mejora la calidad de los tejidos en cuanto a elastina y colágeno.
Dependiendo del grado energía calórica que penetre, habrá diferentes formas de reparación, ya que el láser es una energía que viaja a través de una frecuencia lumínica, como pueden ser los rayos ultravioleta, luz blanca o los rayos infrarrojos.
La mayoría de los láseres ginecológicos van a estar dentro del espectro infrarrojo de la luz, es decir: no visible para el ojo humano, pero van a tener una gran capacidad de penetración en la dermis y epidermis, porque es un infrarrojo de cercano a medio y puede producir cambios en el lugar donde se necesiten.
Existe el infrarrojo cercano y el infrarrojo medio, son dos regiones del espectro infrarrojo, ubicadas entre la luz visible y el infrarrojo lejano. El cercano tiene una longitud de onda más corta que el medio.
Utilizando esta la tecnología a nuestro favor, dependerán las circunstancias de la paciente: su sistema inmune, edad o patología asociada para tener una mayor y rápida mejoría.
Diferentes tipos para distintas patologías
La mayoría de los tratamientos ginecológicos son procedimientos ablativos y el medico debe entender que, si va a trabajar dentro de la piel o del tejido vaginal, el aparato utilizado tiene que tener afinidad al agua, como puede ser el erbio o el de CO2 y de esta forma calentaran o vaporizaran.
Hay otro tipo de láseres que penetran más y pueden modular la dermis más profunda y son los que utilizan dermatólogos o médicos estéticos: diodo con diferentes frecuencias; neodimio-YAG (Nd:YAG), este es uno de los más comúnmente utilizados para hacer tratamientos no ablativos.
Liquen escleroso vulvar
La última novedad del láser ginecológico es su aplicación para conseguir mejoría en el tratamiento para liquen escleroatrófico vulvar, una patología autoinmune que afecta a la población femenina en un gran tanto por ciento, donde hasta ahora solo se podía tratar a la paciente con cremas y sin prolongación en el tiempo. Hoy lo tratamos en base a los síntomas, consiguiendo que la paciente pueda estar asintomática con mejor tejido y aumentando su calidad de vida. Este proceso regenerativo superficial hace que esta enfermedad cambie completamente.
Buscamos cambios dérmicos, por lo que cualquier laser no ablativo puede bioestimular, pero los que mejor tratan el problema son los láseres fraccionados que realicen ablación, como puede ser el de CO2 con escáner o con pieza fraccionada, también puede ser eficaz un erbio ablativo.
Una base para la consulta
Así como en la consulta de un ginecobstetra el ultrasonógrafo y el ecógrafo son esenciales, en el futuro y, no tardando mucho tiempo, todas las consultas médicas contaran con tecnología láser porque, aunque es verdad que un solo láser no lo trata todo, cada médico puede adaptar el que mejor convenga a su consulta dependiendo del tipo de pacientes que tenga, y lo ideal sería que pudiera llegar al sistema sanitario para poder contar con tratamientos preventivos que, a la larga, mejoren la salud de las pacientes y consigan un ahorro económico importante con procedimientos que se deberán hacer a posteriori, como pueden ser laser preventivo tras los partos para evitar incontinencias y prolapsos.

















