El CrossFit se ha consolidado como uno de los entrenamientos más completos y desafiantes, combinando fuerza, resistencia y movimientos explosivos. Sin embargo, su alta intensidad hace que, en algunas mujeres, puedan aparecer molestias o pérdidas de orina.
María Pérez, fisioterapeuta experta en suelo pélvico, recuerda que movimientos como los saltos de comba, especialmente los dobles, los burpees o los levantamientos pesados, pueden aumentar significativamente la presión dentro del abdomen. Cuando esta presión supera la capacidad de sostén del suelo pélvico, pueden aparecer pequeñas fugas, sensación de peso, molestias pélvicas o, en algunos casos, dolor lumbar asociado. Esto es más frecuente tras el posparto o cuando existe debilidad previa, pero también puede producirse por técnica inadecuada, fatiga muscular o falta de control respiratorio.
Tanto un suelo pélvico debilitado como uno excesivamente tenso, pueden generar síntomas. El objetivo no es hacer más fuerza, sino aprender a gestionar la presión y entender cómo responde nuestra musculatura. El CrossFit puede ser totalmente compatible con un suelo pélvico sano si se entrena con conciencia, técnica y buena preparación.
La experta, colaboradora de Intimina, recomienda evitar la apnea y exhalar siempre durante el esfuerzo, progresar en cargas de forma gradual, revisar la técnica con entrenadores formados y sustituir temporalmente ejercicios de alto impacto cuando aparecen señales como escapes, dolor pélvico o sensación de peso vaginal. También es útil trabajar la fuerza del core profundo y la coordinación respiratoria, y acudir a un fisioterapeuta de suelo pélvico para una valoración personalizada antes de comenzar o retomar entrenamientos intensos.

















