Inicio Ginecoestética Cambio de paradigma “desestigmatizante” de la menopausia

Cambio de paradigma “desestigmatizante” de la menopausia

paradigma menopausia

Es necesario un cambio de paradigma en el concepto de menopausia, pasando de un enfoque biomédico y ‘medicalizador’ que la considera como una enfermedad cuyos síntomas deben tratarse, vinculándola con el inicio de un deterioro físico y con la pérdida de feminidad y estigmatizándola, a un modelo que la normalice como un proceso natural del ciclo vital, rompiendo así con los estereotipos negativos asociados a esta transición.

Así lo afirma un artículo publicado en la revista Apuntes de Psicología y realizado por la investigadora Anna Freixas-Farré, de la Universidad de Córdoba, a través del cual realiza una reflexión crítica sobre las posiciones que la medicina oficial ha mantenido durante los últimos cincuenta años en torno a la menopausia como una enfermedad que hay que medicalizar, recogiendo una serie propuestas sustentadas en la consideración de la misma como “un proceso natural del ciclo vital con enormes consecuencias positivas en la vida de las mujeres”.

La autora celebra la publicación, por parte de la revista británica The Lancet, de un monográfico sobre menopausia (Menopause 2024vol. 403, 9 de marzo 2024), en el que, a través de varios artículos, se reflexiona de forma bastante crítica sobre la posición que la medicina oficial ha sostenido durante más de sesenta años -predominante en la clase médica y farmacéutica- acerca de la menopausia (que promueve su medicalización y estigmatiza el ciclo vital de las mujeres), planteando, a su vez, la necesidad de incorporar en esta argumentación vigente, buena parte de las aportaciones del pensamiento feminista, defendiendo, para ello, un nuevo acercamiento que va “más allá del tratamiento de los síntomas y que parte de un modelo más amplio que apoya a las mujeres en esta transición vital desde un planteamiento empoderador”.

Esto implica pasar de un enfoque clínico y ‘medicalizador’ centrado en los signos (“que no ‘síntomas’, ya que no estamos hablando de una enfermedad”) asignados a la menopausia, hacia un modelo en el que se plantea la necesidad de la toma de posesión de este proceso por parte de las propias mujeres, a través de su empoderamiento.