Solo 6 de cada 10 (59,8%) mujeres van al ginecólogo con frecuencia y sin tener síntomas, esta es una de las principales conclusiones de la II Radiografía del Autocuidado de la Salud en España.
El tipo y frecuencia de las visitas ginecológicas varían claramente con la edad. Entre las más jóvenes (18-25 años) se llega a un 44%, que se incrementa al 46,3% en el rango de edades de 26 a 40 años, para descender al 29,8% en el tramo de 41 a 55 años y seguir bajando al 25,7% de 56 a 70 años. En las mujeres de más de 70 años, las visitas al ginecólogo sin tener una sintomatología concreta quedan reducidas al 15,3%.
No se registran grandes diferencias por Comunidades Autónomas.
Según Jaume Pey, director general de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp): “Este estudio muestra que, para favorecer la práctica del autocuidado, las personas necesitan información clara y educación en salud, y también entornos que lo faciliten”.
Salud sexual
En el ámbito de la salud sexual, el estudio muestra que todavía existe un amplio margen de mejora en hábitos preventivos. Un 26,2% de los encuestados declara utilizar anticonceptivos masculinos y un 13,2% anticonceptivos femeninos, mientras que un 46,3% no realiza ninguna práctica de autocuidado, incluidos uno de cada tres jóvenes entre 18 y 25 años.
En cuanto a las pruebas de detección de enfermedades de transmisión sexual, el 12% de los encuestados afirma realizárselas. Este dato supone un incremento con respecto a los datos recogidos en la primera Radiografía, en la que solo reconocían realizarse estas pruebas el 8,8% de las personas que participaron en el estudio.
En palabras de la Dra. Rosa Molina, psiquiatra y divulgadora en salud mental y hábitos de vida saludables: “el aumento en el uso de pruebas de detección de infecciones de transmisión sexual es una señal positiva: favorece la prevención y una normalización de estos controles. El reto ahora es reforzar la educación afectivo-sexual y ofrecer información accesible para que el autocuidado forme parte de la rutina cotidiana y no solo de momentos puntuales de preocupación”.
Uso de la IA
La población está dispuesta a aceptar la IA como apoyo clínico y como herramienta de autocuidado, pero quiere que siga habiendo control humano, transparencia y protección de datos.
Así, más de 7 de cada 10 personas creen que ayudará a detectar enfermedades de forma más temprana gracias al análisis de datos clínicos, y a aliviar la carga del sistema público si se usa de forma responsable. También hay un amplio acuerdo en que la IA permitirá planes de tratamiento más personalizados y que los asistentes virtuales o las apps basadas en IA favorecerán el autocuidado y los hábitos saludables.
Pero junto a esa expectativa aparece una barrera importante: la confianza. El porcentaje que expresa preocupación ante la posibilidad de que los algoritmos tomen decisiones médicas sin supervisión humana es muy alto (83,4%). Además, un bloque relevante dice abiertamente que no se siente cómodo compartiendo sus datos de salud con sistemas de IA, incluso si eso pudiera mejorar su propio cuidado.
















