El ácido hialurónico aporta hidratación, elasticidad y firmeza a la zona vaginal y favorece el equilibrio de la microbiota vaginal, limitando la posible presencia de bacterias que no forman parte habitual de la mucosa vaginal, explica el Dr. Joan Matas, ginecólogo.
En este sentido, para las mujeres, en especial aquellas que han alcanzado los 50 años, es recomendable seguir hábitos que favorezcan el cuidado íntimo. En torno a esta edad, los niveles hormonales, especialmente de estrógenos y progesterona, comienzan a disminuir, lo que puede suponer la aparición de una serie de cambios físicos y emocionales importantes que tienen efecto directamente en el disfrute de una sexualidad plena y placentera, explica el doctor.
Sequedad vaginal
Aunque la sequedad vaginal puede ocurrir por distintos factores y a cualquier edad, en torno a los 45 y 50 años, durante las fases de la perimenopausia y más adelante, la menopausia, es muy común experimentar sequedad en la zona íntima y otros cambios a nivel físico y hormonal que pueden suponer una molestia en las relaciones sexuales.
Los estrógenos participan en la lubricación, elasticidad y bienestar del tejido vaginal. Con un nivel bajo de estrógenos, el tejido vaginal puede volverse más delgado y seco.
Un enfoque menos conocido es que el estrógeno también determina la estructura y funcionalidad de la uretra, la cual, durante la menopausia, presenta menor elasticidad, grosor y acortamiento. Con ello, se pueden experimentar molestias frecuentes en las vías urinarias, necesidad frecuente de orinar y ardor.
Hidratantes vaginales
Frente a estas molestias, los hidratantes vaginales que contienen ácido hialurónico hidrolizado, pueden ser una opción en la hidratación y alivio de las molestias. El ácido hialurónico aporta hidratación, elasticidad y firmeza a la zona vaginal y favorece el equilibrio de la microbiota vaginal, limitando la posible presencia de bacterias que no forman parte habitual de la mucosa vaginal. Además, destaca que la aplicación continua de los hidratantes vaginales puede favorecer la integridad de la mucosa, humedece el tejido subyacente y que la estructura de los pliegues y rugosidades sea adecuada, tanto de la vulva como de la vagina.
Por otro lado, la irritabilidad y cambios de humor en esta etapa también pueden ser señales de un desajuste hormonal e interferir con la actividad sexual. Según explica el experto, en torno a los 50 años, los niveles de progesterona disminuyen por los cambios hormonales propios de la edad. Cuando el estrés es alto, el cuerpo usa esta hormona en la producción de cortisol, que es la hormona que te activa frente al estrés. Esto tiene efecto sobre unos niveles bajos de progesterona, relacionados con mayor irritabilidad.
Este desequilibrio hormonal y los niveles de cortisol se pueden regular con técnicas como meditación, yoga o respiración profunda que son clave en el control del estrés. También es importante priorizar un buen descanso, durmiendo de 7 a 8 horas, y seguir una alimentación equilibrada con alimentos con alto contenido en magnesio, vitamina B6 y grasas saludables.
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