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Inteligencia Corporal para afrontar la menopausia

Inteligencia Corporal

La fisioterapeuta Bibiana Badenes es la creadora del concepto de Inteligencia Corporal donde se propone una nueva mirada sobre la menopausia. Según ella, no es un final, es una etapa de reorganización profunda del cuerpo y de la identidad femenina.

Desde un enfoque multidisciplinar que une ciencia, movimiento y autoconocimiento, defiende que la menopausia no es el final de la vida, es una transición. Es una pausa biológica que abre una nueva etapa del proceso vital. El cuerpo deja de seguir un ciclo fértil, pero sigue moviéndose, aprendiendo, transformándose. Porque se vive en la cultura de la eterna juventud. El problema no es envejecer, es no aceptar el cambio. Seguimos midiéndonos con los parámetros de los 30 años: juventud, delgadez y productividad.

En su trabajo diario observa que, cuando las mujeres empiezan a escucharse, el cuerpo deja de ser un problema. No se trata de corregirlo ni de luchar contra él, sino de acompañar el cambio con curiosidad, respeto y movimiento.

Frente a las “recetas mágicas” que promete el mercado, suplementos, dietas, tratamientos exprés, es necesario volver al conocimiento del cuerpo.

El poder del movimiento consciente

Adiós a las rutinas rígidas, la experta defiende un movimiento variado, adaptable y placentero. El cuerpo necesita moverse, sudar, sentirse vivo. Pero no hace falta hacerlo de forma competitiva. Lo ideal es combinar momentos de intensidad con pausas de recuperación. Y algo esencial: moverse en grupo. Cuando las mujeres se mueven juntas, se libera oxitocina, se recupera la alegría y aparece un sentido de pertenencia que el cuerpo reconoce enseguida. A nivel científico, estos movimientos conscientes mejoran la regulación hormonal, la sensibilidad a la insulina y la energía general. También ayudan a mitigar síntomas frecuentes como los sofocos, el insomnio o los dolores articulares.

Regular las emociones con el cuerpo

Durante la perimenopausia, el cuerpo cambia: el sueño se altera, aparece sensibilidad emocional, etc. Sentir tristeza no significa estar deprimida. Es parte del reajuste. El movimiento es una vía directa de regulación. Caminar, bailar, suspirar… dejar que el cuerpo exprese lo que la mente no sabe decir.

El movimiento consciente activa el sistema nervioso parasimpático, responsable del descanso y la reparación, regula el cortisol y favorece la producción de melatonina, mejorando así el sueño y la energía diaria.

Dormir mejor no se consigue forzando el descanso, sino creando las condiciones para que el cuerpo pueda soltar.
El movimiento consciente no es una técnica, es una actitud. Puede aparecer caminando, nadando, bailando o estirándote en el suelo. La diferencia está en la atención. Cuando hay atención, hay presencia; y cuando hay presencia, el cuerpo encuentra descanso, energía y coherencia.