La Dra. Marta Sánchez-Dehesa comenta: cada mujer tiene un patrón menstrual único, y no todos los ciclos deben ajustarse a los 28 días estándar. Algunas mujeres tienen menstruaciones cada 22 o 40 días sin que esto implique una patología. La clave no es la regularidad en sí, sino entender qué hay detrás de un cambio en el sangrado y si este conlleva una pérdida excesiva de sangre.
¿Cuándo preocuparse?
Un sangrado anormal puede ser un síntoma de condiciones ginecológicas como pólipos o miomas, alteraciones hormonales o enfermedades sistémicas. Para descartarlas, se recomienda una exploración médica con ecografía y, en algunos casos, análisis de sangre o biopsia endometrial. Sin embargo, muchas variaciones menstruales pueden deberse a factores benignos como estrés, cambios en la alimentación o etapas de la vida como la adolescencia y la perimenopausia.
Menstruaciones abundantes y anemia
Si un sangrado excesivo provoca anemia ferropénica, se recomienda suplementación con hierro y, en casos graves, tratamiento hormonal o incluso legrado. En ausencia de anemia o patología, no es necesario tratamiento médico, salvo por decisión de la paciente para mejorar su calidad de vida o con fines anticonceptivos.
Entender el ciclo menstrual es clave para detectar posibles problemas de salud sin alarmarse innecesariamente. La doctora recomienda acudir al ginecólogo de manera periódica para chequeos anuales y cuando tenemos molestias y preocupaciones referentes a nuestra salud íntima.

















