La Dra. Cynthia Martínez, es ginecóloga en el Instituto Médico Ricart (IMR), ha presentado varias ponencias internacionales sobre Ondas de Choque:
Es una tecnología médica no invasiva que ha evolucionado significativamente en los últimos años y que actualmente cuenta con aplicaciones en diversas especialidades, entre ellas la ginecología funcional y regenerativa.
Técnicamente, se trata de impulsos acústicos de alta energía que se aplican sobre los tejidos con el objetivo de estimular procesos biológicos naturales de reparación y regeneración.
Su mecanismo de acción se basa en la activación celular y vascular. Las ondas generan una respuesta mecánica que favorece la microcirculación, estimula la formación de nuevos vasos sanguíneos, mejora la oxigenación de los tejidos y promueve la liberación de factores de crecimiento. Como consecuencia, se impulsa la regeneración y mejora de la calidad del tejido tratado.
Estamos hablando de una alternativa terapéutica innovadora orientada a mejorar la salud íntima femenina desde una perspectiva restaurativa y no invasiva que actúa sobre los tejidos favoreciendo la microcirculación, estimulando la formación de colágeno y elastina, y promoviendo la regeneración celular.
Sus indicaciones más habituales incluyen el tratamiento de síntomas asociados al síndrome genitourinario de la menopausia, como la sequedad vaginal, la atrofia o el dolor durante las relaciones sexuales. También pueden utilizarse en pacientes con laxitud vaginal, determinadas formas de incontinencia urinaria leve, molestias derivadas del posparto y alteraciones funcionales relacionadas con cambios hormonales o con el envejecimiento de los tejidos.
Además de aliviar síntomas, el objetivo principal es recuperar la funcionalidad y calidad del tejido, mejorando el bienestar y la calidad de vida de la paciente.
Protocolo
El tratamiento se realiza mediante un dispositivo específico que emite ondas acústicas de alta intensidad sobre la zona a tratar, utilizando aplicadores diseñados para la anatomía íntima femenina. Se trata de un procedimiento ambulatorio, no quirúrgico y generalmente bien tolerado.
Aunque el protocolo puede individualizarse, según la indicación clínica y las características de cada paciente, lo habitual es realizar entre tres y seis sesiones, espaciadas aproximadamente una semana entre sí.
Cada sesión tiene una duración aproximada de entre 15 y 30 minutos. Una de las principales ventajas es que la paciente puede reincorporarse de forma inmediata a sus actividades habituales, ya que no requiere anestesia ni tiempo de recuperación.
Ventajas presentan frente a otras tecnologías
Una de las principales ventajas de esta terapia es su capacidad para estimular procesos regenerativos naturales del propio organismo de la paciente, actuando sobre la calidad y función del tejido involuctado y no únicamente sobre los síntomas padecidos.
Al ser un tratamiento focal, es muy potente y permite centrar el efecto sobre un área muy clara y perfectamente definida. A su vez, permite llegar a tejidos profundos, inalcanzables con otras técnicas.
Frente a otros tratamientos de la ginecología funcional y regenerativa, se trata de una técnica no invasiva, indolora o mínimamente molesta y sin necesidad de cirugía ni anestesia. Además, no requiere tiempos prolongados de recuperación y puede combinarse con otras estrategias terapéuticas dentro de un abordaje integral.
Otra característica relevante de las ondas de choque es que favorecen la vascularización y regeneración tisular profunda, lo que puede traducirse en resultados progresivos y sostenidos en el tiempo.
Postratamiento
Tras la sesión, la mayoría de las pacientes pueden retomar su rutina habitual de forma inmediata. En función del protocolo y del objetivo terapéutico, se puede recomendar evitar relaciones sexuales durante un corto período o seguir pautas específicas de hidratación íntima y cuidados locales.
Es importante recordar que la respuesta puede variar entre pacientes y que los resultados suelen aparecer de forma progresiva, ya que dependen de procesos biológicos de regeneración tisular.
La duración de los efectos también es variable y está condicionada por factores como la edad, el estado hormonal y las características individuales. Los beneficios pueden mantenerse durante varios meses, y algunos protocolos contemplan sesiones de mantenimiento para prolongar los resultados a largo plazo.

















