La sequedad vaginal no es un síntoma que afecte únicamente a mujeres llegadas a cierta edad. De hecho, es una condición mucho más común de lo que creemos y puede manifestarse en cualquier etapa de la vida por diferentes motivos. La ginecóloga Dra. Mercedes Herrero, analiza algunas de sus causas,
Causa de la sequedad vulvar y vaginal
Al hablar de sequedad, comúnmente se asocia únicamente a la sequedad vaginal. Esta es bastante común, ya que hasta el 17% de las mujeres de entre 17 y 50 años sufren relaciones sexuales dolorosas debido a ello. No obstante, esta falta de hidratación no afecta solamente a la vagina, sino que también puede afectar a la vulva. La sequedad de los genitales externos provoca picazón, incomodidad, dolor y malestar debido a una menor lubricación de la vulva. “Las causas de la sequedad pueden ser muchas, desde deshidratación, medicamentos, hasta estrés o desequilibrios hormonales, por lo que no es un síntoma únicamente relacionado con la menopausia, a tus 30 también es normal sentirlo”, revela la Dra. Herrero.
Efectos secundarios de los anticonceptivos hormonales
Según investigaciones, los anticonceptivos pueden aumentar una proteína llamada SHGB que “absorbe” la testosterona libre, esencial para la excitación sexual y la lubricación natural. Este proceso, combinado con niveles bajos de estrógeno, puede llevar al adelgazamiento de los tejidos vaginales (atrofia), imitando síntomas de la menopausia incluso a los 30.
Químicos fuertes e irritantes
Otra causa común de sequedad vaginal es la irritación derivada por ciertos productos de baja calidad o con químicos agresivos que pueden alterar el equilibrio natural de tu sistema vaginal. Por ello, es imprescindible usar productos de alta calidad, diseñados específicamente para la zona íntima, y que tengan un pH equilibrado.
Por otro lado, como revela la Dra. Herrero, “existen otros factores externos que también pueden empeorar la sequedad vaginal existente. Algunas mujeres son sensibles a la exposición prolongada al agua caliente, como baños de burbujas o jacuzzis, especialmente en espacios compartidos o públicos. Ciertos medicamentos, como los antidepresivos, antihistamínicos o fármacos para resfriado, también pueden restar humedad en los tejidos de la vagina. Sin olvidar los protectores diarios y la ropa interior de fibras sintéticas que evitan la transpiración normal”.
Nutrición y hábitos de vida
La alimentación también tiene un gran impacto en el bienestar femenino. En este sentido, la ginecóloga colaboradora de INTIMINA recomienda: “Hidratarse bien y beber mucha agua es fundamental; sigue una dieta equilibrada que incluya grasas saludables (Omega-3), como por ejemplo soja o linaza que pueden apoyar la producción de lubricante vaginal natural; y por otro lado, evita un exceso de cafeína, el consumo de tabaco y el alcohol ya que también pueden afectar al bienestar íntimo femenino”.
Estrés
Si estás estresada, con ansiedad o agotada por el trabajo, tu cuerpo probablemente producirá más cortisol y menos hormonas de excitación. “Cuando estás estresada, es fácil quedarte atrapada en tu propia mente, y ese bloqueo mental por sí solo puede causar sequedad. Sentimientos de ansiedad, nerviosismo, falta de confianza en tu cuerpo o las preocupaciones en la pareja también pueden inhibir la lubricación natural” afirma la doctora.
Lactancia y cambios hormonales
El estrógeno, la principal hormona femenina, ayuda a mantener un equilibrio adecuado de acidez y humedad, y regula la elasticidad del tejido vaginal. Los niveles de estrógeno pueden fluctuar durante el embarazo, el parto, el posparto y la lactancia. Por ello, tras el parto y durante la lactancia, los niveles fluctúan drásticamente, provocando una sensación de sequedad persistente.
Recomendaciones
“Para aliviar los síntomas, generalmente se recomienda evitar las duchas vaginales o productos perfumados, que pueden empeorar la situación. Es mejor optar por productos íntimos equilibrados en pH”, afirma la ginecóloga colaboradora de la empresa Intimina.
Otros cambios sencillos clave son utilizar ropa interior de tejidos naturales, evitando materiales sintéticos, y evitar actividades que ejerzan una presión prolongada sobre la vulva, como montar a caballo o ir en bicicleta durante largos períodos (asegurándonos de tener buen soporte o acolchado).
“Si la sequedad persiste debido a niveles bajos de estrógeno, la terapia hormonal puede ser el tratamiento a largo plazo más adecuado. El médico debe decidir sobre cuál de estos métodos terapéuticos podría ser mejor para la paciente”.

















