Inicio Ginecoestética El orgasmo del sueño ¿Por qué se produce?

El orgasmo del sueño ¿Por qué se produce?

orgasmo del sueño

Para muchos, la idea del orgasmo del sueño puede traer recuerdos de la adolescencia, pero la realidad es que estos eventos no son exclusivos de la pubertad, son una manifestación natural del cuerpo que puede ocurrir en cualquier etapa de la vida, tanto en hombres como en mujeres y a pesar de lo comunes que son, los orgasmos nocturnos siguen envueltos en misterio y rara vez se discuten abiertamente.

Son clímax espontáneos que ocurren sin necesidad de estimulación física. Para los hombres, pueden ir acompañados de eyaculación, de ahí el término «sueños húmedos»; en el caso de las mujeres, se presentan sin necesidad de signos externos. Lo más curioso es que, a diferencia de los orgasmos que se experimentan despiertos, estos se generan completamente por procesos internos del cerebro y el cuerpo. Son una verdadera demostración del poder de nuestra mente sobre el placer, indica la sexóloga Valèrie Tasso.

El cerebro y el placer nocturno

Durante la fase REM (movimiento ocular rápido) del sueño, la actividad cerebral se intensifica y los sueños se vuelven más vívidos. Esta etapa también está acompañada de cambios fisiológicos como el aumento del flujo sanguíneo a los genitales, lo que puede llevar a erecciones en los hombres y a mayor sensibilidad en el clítoris y la vagina en las mujeres.

En este proceso, el sistema límbico, responsable de las emociones y la excitación, se activa intensamente, mientras que la corteza prefrontal, que regula la lógica y las inhibiciones sociales, se mantiene en un segundo plano. El resultado: una tormenta perfecta para experiencias eróticas espontáneas e intensas.

¿Son comunes?

Si bien solemos asociar estos eventos con la adolescencia, la ciencia dice lo contrario: los adultos también los experimentan con frecuencia. Se estima que alrededor del 37% de las mujeres y el 83% de los hombres han tenido al menos un orgasmo durante el sueño en su vida. Factores como el estrés, la calidad del sueño y el nivel de actividad sexual pueden influir en su frecuencia.

Lo más interesante es que, en las mujeres, estos orgasmos suelen pasar desapercibidos o no se reportan debido a la falta de evidencia física. Romper con los tabúes y normalizar estas conversaciones es clave para comprender mejor nuestra propia sexualidad, dice la experta, colaboradora de la empresa Lelo.