La gran mayoría de estas infecciones fúngicas están producidas por el hongo Cándida albicans, explica la Dra. Marta Sánchez-Dehesa,ginecóloga. Las cándidas suelen ser comensales, es decir, viven en la vagina de la mujer sin provocar ninguna sintomatología y las especies de bacterias más abundantes en la flora vaginal son el género Lactobacillus, que se encarga de producir ácido láctico y peróxido de oxígeno, manteniendo el PH vaginal en rangos ácidos para evitar infecciones por otras bacterias y hongos (PH 4-5).
Pero por ciertas circunstancias se puede alterar el equilibrio entre las bacterias que conviven en la mucosa vaginal, lo que lleva a una sintomatología que puede ir, desde casos leves con prurito y malestar vaginal, a casos más severos con sangrados y dolor intenso por grietas creadas en el tejido y edema de la mucosa.
Las causas que pueden alterar estas condiciones equilibradas de la microbiota vaginal son: la menstruación, el coito, embarazo, situaciones de hipoestrogenismo, ACHO (anticonceptivos hormonales orales), stress, infancia, menopausia, diabetes, infección por tricomonas, vaginosis bacteriana, cuerpos extraños …
Infecciones de repetición
El problema principal es cuando se padecen cuatro o más infecciones sintomáticas al año, o cuando se dan tres sin estar relacionados con la toma de antibióticos, a esto se denomina vulvovaginitis candidiásica de repetición.
Es padecido por el 5% de la población femenina. Entre el 10 y el 33% de estas formas son producidas por especies no albicans como C. glabrata (la más frecuente, C. tropicalis, C. krusei, C. parapsilopsis y Saccharomyces cerevisiae).
Láser de CO2
En múltiples ocasiones, el tratamiento antifúngico combinado tanto en el uso de antifúngicos, como en las vías de administración, la toma de probióticos, productos con micropartículas de plata o autovacunas para el hongo concreto que coloniza la vagina sintomática no es suficiente.
Las pacientes acuden a multitud de visitas médicas sin solución de su sintomatología y la gran desesperación que ello supone. En estas situaciones se abre una gran luz terapeútica con el uso del láser de CO2 para la solución de este tedioso y difícil cuadro de la vulvovaginitis candidiásica de repetición.
Esta curación o mejora es debido a los efectos regenerativos a nivel de la mucosa vaginal que provoca el láser respecto al aumento de la vascularización, creación de lactobacilos, nuevo colágeno, es decir, mejorando las condiciones de la mucosa vaginal para la mejor defensa contra estos patógenos y evitando su sintomatología posterior.
De una manera sencilla, rápida e inocua, el láser de CO2 es una gran arma terapéutica para las vulvovaginitis candidiásicas de repetición.

















