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Interacción entre microbiota intestinal y vaginal

microbiota

La Dra. Maite Curbelo, es especialista en Ginecología y Obstetricia por la Universidad de Köln, Alemania, y trabaja en Lanzarote (Islas Canarias):

Durante años, el intestino fue considerado un simple aparato digestivo. Hoy, sin embargo, sabemos que alberga un complejo ecosistema microbiano con efectos en todo el organismo y con relación directa con multitud de patologías ginecológicas.

Existen ya muchos estudios que apuntan a un eje intestino-microbiota-órganos ginecológicos que podría explicar la relación entre el estado del intestino y la salud hormonal y reproductiva de la mujer.

La alteración de esta microbiota intestinal se llama disbiosis intestinal. Las principales funciones de nuestro microbiota intestinal son:

  1. Digestión y absorción de nutrientes.
  2. Defensa Inmunológica. Impide que microorganismos patógenos (nocivos) colonicen el intestino.
  3. Producción de neurotransmisores que influyen de forma indirecta en nuestro estado de ánimo.
  4. La microbiota ayuda a mantener la barrera intestinal.

Patologías ginecológicas

La alteración en la microbiota intestinal (disbiosis intestinal) y/o en la barrera intestinal pueden causar diversas patologías ginecológicas, como son:

  1. Vaginosis bacteriana. El intestino y la vagina comparten microorganismos como, por ejemplo, especies de lactobacillus encargadas de mantener el pH ácido. La vagina necesita tener estos lactobacillus para que su pH sea el adecuado.
  2. Candidiasis vaginal recurrente. La tendencia antigua de simplemente tratar con antifúngicos se ha visto que no es adecuada. No hay solo que tratar la vagina, hay que tratar la causa de esta situación que está, muchas veces, en una permeabilidad intestinal alterada o una disbiosis intestinal.
  3. Endometriosis. Cada vez se vincula más la alteración de la microbiota intestinal con la inflamación sistémica y la alteración del sistema inmunitario, que son factores implicados en la endometriosis.
  4. SOP (Síndrome de Ovario Poliquístico). Se ha observado que las mujeres con SOP tienen una microbiota intestinal menos variada, pudiendo tener esto relación con la inflamación de bajo grado que existe en el SOP.

Prevención

  1. En primer lugar debemos tener dieta rica en fibra, en prebioticos y probióticos, para poder restablecer la microbiota intestinal y vaginal.
  2. Evitar antibióticos innecesarios y duchas vaginales.
  3. Reducir estrés y dormir bien al menos 7 horas.
  4. Controlar la inflamación evitando ultraprocesados, alcohol y exceso de azúcares.
  5. Ejercicio moderado y regular.
  6. Seguir un control ginecológico e intestinal adecuado.

Tratamiento

  1. Probióticos. Microorganismos vivos (bacterias o levaduras) que, al ingerirse en cantidades adecuadas, benefician la salud intestinal.

Las cepas más estudiadas son:

  • Lactobacillus rhamnosus GG: protege la mucosa intestinal. Muy útil tras antibióticos.
  • Lactobacillus plantarum: reduce inflamación y gases.
  • Bifidobacterium lactis y longum: ayuda en estreñimiento, hinchazón, y equilibrio inmunológico.
  • Saccharomyces boulardii (levadura): ideal para diarrea o tras uso de antibiótico.
  1. Prebioticos. Fibras que alimentan a bacterias buenas y estimulan su crecimiento:
  • Fructooligosacáridos (FOS).
  • Galactooligosacáridos (GOS).
  • Almidón resistente que se encuentra en plátano verde o patata cocida enfriada.
  1. Nutrientes. Ayudan a reconstruir y proteger el revestimiento intestinal:
  • L-Glutamina: aminoácido clave para reparar las células intestinales.
  • Zinc Carnosina: promueve la regeneración del epitelio intestinal.
  • Áloe Vera en forma purificada tiene efecto antiinflamatorio.
  • Omega 3 (EPA/DHA): modula la inflamación intestinal.
  • Vitamina A, C, D: necesarias para la integridad de la mucosa y del sistema inmune.